domingo, 29 de octubre de 2017

DISEÑOS SINCRONIZADOS EN EL TIEMPO


Todas las preguntas, búsquedas, necesidades, problemas, enfermedades, etc. fueron previamente creadas por el inconsciente colectivo -la mente única que todos somos y expresamos- junto con sus respuestas y soluciones.
 

Ambas partes (pregunta-respuesta, problema-solución) son una "pareja energética" manifestándose dentro de la dualidad. Es decir: son una sola cosa divida en dos, y relacionándose como "pareja".

Ambas forman un diseño único, "inyectado" a los seres humanos -que son los vehículos de los que dispone la mente única- con el propósito de obtener una respuesta emocional de ellos.


No importa si esa respuesta está en el lado del bien, o del mal; en ambos se genera emoción, y ese es el combustible que mueve todo.

Llamamos sincronicidad al hecho de que ambas partes se encuentren en un mismo instante. Ese encuentro nos fascina, como una señal "mágica" que recibimos. Y desde esa percepción tan inocente desconocemos que era algo previamente diseñado para que le siguiéramos la pista.

El inconsciente colectivo -mente única- ve y gestiona la totalidad del tiempo. Ve todos los instantes del pasado, presente y futuro al mismo tiempo, como un jugador de ajedrez que está observando todas las piezas sobre el tablero, y coordina sus movimientos en base a esa visión total. 


Es él quien elige colocar ese diseño dual dentro del tiempo, y elige también el instante en que esa pareja energética del diseño se va a encontrar.

El inconsciente colectivo es quien coloca los diseños en el tiempo porque él es el tiempo mismo, y en esto no intervienen nuestras elecciones.

 
La línea de tiempo -el tapiz sobre el cual esta mente única coloca sus diseños- nos hace creer que elegimos porque necesita nuestra emoción como fuente de energía (la emoción-implicación que genero al creer que estoy eligiendo).

Simplemente nos encontramos con los diseños, y reaccionamos a ellos según una línea ya creada. La mente única nos asigna un papel basado en creencias y nosotros lo representamos.


Es decir: no elegimos, tan solo creemos hacerlo.

Por ejemplo: cuando voy al médico / terapeuta por un problema de salud. En un principio lo hago desde el miedo a perder la salud, y por imitación de la mayoría que hace lo mismo. 


Creo que estoy eligiendo, pero es obvio que estoy siendo empujado a ello por la atracción que hay entre esos dos componentes de esa pareja energética: salud y enfermedad


Nunca sabré qué habría pasado si hubiese elegido la opción de no ir al médico, de no haber reaccionado a ese diseño dual. El médico tampoco lo sabe, ni lo sabrá.
Ni la medicina / terapia ni el enfermo conocen esa posibilidad, pues casi nadie la elige.

La "atracción dual" ya eligió por ambos.



jueves, 19 de octubre de 2017

¿CÓMO PUEDO SOLTAR?


Solemos creer que soltar no es fácil. Nuestra mente dual siempre entra a clasificar esto (o cualquier otra cosa) en base a su experiencia acumulada, o en base a aquello que oímos decir a otros y lo hacemos nuestro.

"Fácil" o "difícil" es una creencia que tomamos desde nuestra experiencia o aprendizaje, y es justo eso lo que nunca soltamos: lo aprendido, el conocimiento, el preguntarse y describir la realidad. Nos apoyamos en eso.

¿Cómo saber si estamos soltando? Esta pregunta puede llevarnos a una respuesta, pero ésta a su vez generará nuevas preguntas, en una rueda inacabable. ¿Conoces a alguien que haya encontrado respuestas a sus preguntas y ya nunca más necesitó preguntarse nada?

Pregunta y respuesta son de nuevo una expresión de dualidad. La dualidad es un conflicto que no tiene solución porque la realidad es una sola cosa, no dos.

Para soltar: renuncia tanto como puedas a saber, a preguntarte, a comprender. Renuncia a apoyarte en tu experiencia, de la que tu rol toma su identidad. Al abandonar todo eso, el vacío entra y te da su comprensión, fuera de la dualidad.

Respira conscientemente mientras aceptas eso que quieres soltar, y siente tu deseo de liberarte de ello. Eso es todo lo que hay que hacer.


La respiración consciente nos conecta con el vacío y nos saca de la percepción dual.
El vacío te toma y te inunda cuando tú dejas de estar agarrado e identificado con la existencia, el tiempo, la experiencia.

Nosotros vivimos dentro de una rueda de energía llamada tiempo, llamada también inconsciente colectivo, alma, existencia, universo físico. El vacío no entra ahí.

Deja de darle energía a esa rueda, y te alinearás con él. Abandona lo "horizontal", y estarás en posición para alinearte con lo "vertical".

Ahí la vida es una sola cosa, y no hay preguntas, solo silencio.


Nota:
  • "Dualidad" significa bien-mal, positivo-negativo. Son aparentemente dos fuerzas y aparentemente opuestas, pero en realidad son la misma y única.
  • La dualidad es la creencia base que sostiene todo nuestro sistema de creencias.

martes, 17 de octubre de 2017

EL UNIVERSO REFLEJADO


La Conciencia Primaria, pura fuerza en acción, se miró a sí misma como en un espejo, y dijo: “Yo soy consciente”.

Y ese reflejo en el espejo, nacido a “imagen y semejanza” de la Conciencia sólo para ese instante de reconocimiento, dijo:

“Yo creo (sistema de creencias actual) que soy la Conciencia, pero me siento separado de ella (dualidad actual). Este sentimiento me duele (conflicto y miedo actuales). Tengo que volver a ella.”

En aquel instante nació la humanidad. En aquel instante nacieron el tiempo y el universo físico, con un solo propósito: volver a la Conciencia Una.


Pero… jamás existió separación alguna, ni nada nunca salió del Uno para ser otra cosa .Tan solo fue un reflejo que “creyó ser”, y emprendió su propio camino de regreso al lugar de donde nunca partió.

Como una bola de nieve rodando por la ladera nevada de una montaña, ese reflejo comenzó a engrandecerse, y a fragmentarse en pequeñas partes de sí mismo: los seres humanos. A través de esos fragmentos expresó su propósito de regresar, acumulando más y más energía. 


Era una "rueda de acción" que convertía ese “creer ser conciencia” en formas energéticas colapsadas: la materia, el espacio y el tiempo. Eso llevó a la acumulación de experiencia, que a su vez dio lugar a la creencia de "evoluciónar hacia algo” (el camino de vuelta a la Conciencia).

Pero… nunca una creencia puede llegar a ser aquello que cree ser.


Sino, no sería una creencia.

Así que este “creer ser consciente” se convirtió en una gigantesca y colectiva entidad inconsciente, con un propósito imposible que jamás llegará a su fin. Un propósito expresado como una espiral inacabable que se perpetúa a sí misma: el tiempo.

Esta entidad/máquina inconsciente se fragmentó de forma exponencial, dándole a cada fragmento el “creer ser” único e individual, separado del resto de fragmentos.


Con esa "conciencia individual" cada uno de estos fragmentos/seres humanos desplegaba su propia existencia, identidad, evolución y propósito, diseñadas a imagen y semejanza de su inconsciente creador, verdadera alma mater de toda esa obra de energía, acción y emoción.

Y la rueda aún sigue girando, bajo la bandera de la evolución, del “dos” que algún día, al final de esa supuesta evolución, llegue de nuevo al Uno…

Pero nadie sabe si ese día llegará… o tal vez todo haya sido un sueño de aquella Conciencia Primaria, deleitándose…


Nota:
  • el universo físico (y todo lo que contiene, de lo más físico a lo más sutil) es tan solo un escenario, un decorado, un parque temático donde mantener en movimiento y acción a los verdaderos y únicos protagonistas: nosotros.
  •  La humanidad es el órgano de expresión de la entidad inconsciente, mente única o mente subconsciente.

lunes, 16 de octubre de 2017

EMPATÍA


EMPATÍA: me pongo en la piel del otro y le siento. No hablo, no argumento.

Ahí el otro me reconoce (me ve sin juicio) porque el sentimiento de ambos está en el mismo lugar.

Y ese lugar es anterior al tiempo, la experiencia y la carga, está casi fuera de todo eso. Es una conexión instintiva genuina.

Ahí somos lo Único que realmente existe: una sola cosa.


NACIMIENTO DE UN SER HUMANO INDIVIDUALIZADO


El tiempo es una entidad energética gigantesca gestionada por el inconsciente colectivo, la mente única, que nos crea y utiliza como vehículos de expresión de sí misma.

El futuro y el pasado existen ambos al mismo tiempo que el presente, pero el cerebro no nos permite percibirlo así.

El presente no existe como tal, pues es solo un punto de intercambio a través del cual el futuro se “alimenta” del pasado.

Para mi pasado, yo -en mi momento presente- soy su futuro. 


Si yo recuerdo un hecho del pasado, soy el futuro de ese pasado que le está dando energía y moldeándolo por el hecho de recordarlo.


 Así actúa el futuro como entidad energética masiva, dedicándose a crear el pasado para poder existir.

Su supervivencia radica en asegurarse que el pasado ocurrió de tal manera que desembocó en él, en ese futuro concreto.

Por eso nosotros jamás elegimos nada. Tan solo reaccionamos a lo que el futuro crea, y nuestra reacción, obviamente, también forma parte de esa línea de tiempo que desemboca en ese futuro.

Somos meros vehículos de intercambio entre el futuro y el pasado.

Pero podemos elegir dejar de serlo, cortando la cadena de reacciones, pensamientos y emociones que cruzan por nosotros para ser intercambiadas.

Para ello tenemos que entrar en un estado de interrupción, un estado tan vacío y neutro como nos sea posible. Tal estado desconecta la cadena energética del tiempo, que deja de recibir “alimento”.

A partir de ese estado mantenido, ese futuro denso y probable en el que siempre estuvimos -y donde están atrapados la práctica totalidad de los seres humanos- deja de estar ahí.

Se crea un futuro nuevo que no está vinculado al pasado que recordamos, y por tanto jamás ha sido vivido. Su único pasado somos nosotros mismos.


Ese nuevo futuro toma referencia de nosotros -de nuestra emoción, actitud y voluntad- para desplegarse, a la vez que nos "crea" con su vacío y su naturaleza alejada de la densidad, y cercana a la conciencia (la nada).

Es el nacimiento de un ser humano individualizado,
que comienza a crear su propia realidad, desvinculádose cada vez más del inconsciente colectivo.

En una línea de tiempo nueva -no vivida- no existe carga ni densidad energética, pues esa línea no ha sido transitada aún. Por tanto hay una velocidad de manifestación rápida.


En ella nuestra actitud, voluntad y emoción se combinan con las posibilidades nunca vividas. Ambas partes se interconectan.