martes, 17 de octubre de 2017

EL UNIVERSO REFLEJADO


La Conciencia Primaria, pura fuerza en acción, se miró a sí misma como en un espejo, y dijo: “Yo soy consciente”.

Y ese reflejo en el espejo, nacido a “imagen y semejanza” de la Conciencia sólo para ese instante de reconocimiento, dijo:

“Yo creo (sistema de creencias actual) que soy la Conciencia, pero me siento separado de ella (dualidad actual). Este sentimiento me duele (conflicto y miedo actuales). Tengo que volver a ella.”

En aquel instante nació la humanidad. En aquel instante nacieron el tiempo y el universo físico, con un solo propósito: volver a la Conciencia Una.


Pero… jamás existió separación alguna, ni nada nunca salió del Uno para ser otra cosa .Tan solo fue un reflejo que “creyó ser”, y emprendió su propio camino de regreso al lugar de donde nunca partió.

Como una bola de nieve rodando por la ladera nevada de una montaña, ese reflejo comenzó a engrandecerse, y a fragmentarse en pequeñas partes de sí mismo: los seres humanos. A través de esos fragmentos expresó su propósito de regresar, acumulando más y más energía. 


Era una "rueda de acción" que convertía ese “creer ser conciencia” en formas energéticas colapsadas: la materia, el espacio y el tiempo. Eso llevó a la acumulación de experiencia, que a su vez dio lugar a la creencia de "evoluciónar hacia algo” (el camino de vuelta a la Conciencia).

Pero… nunca una creencia puede llegar a ser aquello que cree ser.


Sino, no sería una creencia.

Así que este “creer ser consciente” se convirtió en una gigantesca y colectiva entidad inconsciente, con un propósito imposible que jamás llegará a su fin. Un propósito expresado como una espiral inacabable que se perpetúa a sí misma: el tiempo.

Esta entidad/máquina inconsciente se fragmentó de forma exponencial, dándole a cada fragmento el “creer ser” único e individual, separado del resto de fragmentos.


Con esa "conciencia individual" cada uno de estos fragmentos/seres humanos desplegaba su propia existencia, identidad, evolución y propósito, diseñadas a imagen y semejanza de su inconsciente creador, verdadera alma mater de toda esa obra de energía, acción y emoción.

Y la rueda aún sigue girando, bajo la bandera de la evolución, del “dos” que algún día, al final de esa supuesta evolución, llegue de nuevo al Uno…

Pero nadie sabe si ese día llegará… o tal vez todo haya sido un sueño de aquella Conciencia Primaria, deleitándose…


Nota:
  • el universo físico (y todo lo que contiene, de lo más físico a lo más sutil) es tan solo un escenario, un decorado, un parque temático donde mantener en movimiento y acción a los verdaderos y únicos protagonistas: nosotros.
  •  La humanidad es el órgano de expresión de la entidad inconsciente, mente única o mente subconsciente.

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