martes, 10 de octubre de 2017

LA COMUNICACIÓN ES EL UNO


Los seres humanos nos relacionamos / comunicamos con la realidad, ya sea ésta una realidad externa (personas, hechos, circunstancias) o interna (cuerpo, mente, emociones).
En esa relación se suelen dar dos estados:


  •   Acercamiento, en sus diversas formas: aferrarse, apegarse, sentirse atraído, desear, poner intención…

  •   Alejamiento, también en sus variadas formas: resistencia, rechazo (incluye la indiferencia), desapego (como forma opuesta al apego)…

Estos estados son aprendidos a través de la mente subconsciente común a toda la humanidad, y registrados como las únicas formas existentes de comunicación. Nos llegan informaciones de que existen otras posibles formas: iluminación, religiones, estados alterados de conciencia, etc.
Algunos practican métodos que prometen llevarte a esos estados, otros creen que no son para ellos.


Las drogas (en toda su amplia oferta y variedad) se utilizan para tener esa forma diferente de percibir la realidad, pero su efecto es a corto plazo. El resto del tiempo se vuelve a esas formas mencionadas de acercamiento y alejamiento.


Si nos fijamos bien, todo lo que he expuesto hasta aquí se basa en una dualidad, una pareja de dos “objetos”: “yo” y aquello con lo que me relaciono, asumiendo que son dos cosas diferentes.


Existe una tercera forma de relacionarse con la realidad, que surge de la comprensión de todo lo anterior: se trata de no intentar aferrarse o apegarse a aquello con lo que nos relacionamos, pero tampoco intentar alejarse, resistirse o rechazarlo.


El propio hecho de relacionarse y entrar en contacto con algo o alguien es un hilo conductor que une a esos dos “objetos” ("yo" y aquello con lo que me relaciono).
No solo los une, sino que pone en evidencia que ya son uno solo. En el instante en que ambos entran en relación aflora su raíz común.


La comunicación / relación con algo se da porque ambas partes son una sola cosa. Relacionarse es tan solo el hilo conductor que se activa cuando esas dos partes se reconocen como una.
La comunicación, sea al nivel que se dé (verbal, emocional, visual…), es anterior al concepto de dualidad / separación / conflicto.


En otras palabras: la comunicación ya estaba presente como vínculo íntimo de unión entre la conciencia original (lo divino) y su imagen reflejada (lo humano).
Pero cuando lo humano "creyó" ser algo diferente de lo divino, esa comunicación (relación vertical) se interrumpió para dar paso a la relación con el mundo (horizontal).


La comunicación / relación es la huella indeleble del Uno, que no puede ser borrada ni afectada por concepto / creencia alguna porque es el estado primario y original de todo.


Por tanto ese estado siempre está ahí, siempre podemos reiniciarnos y volver a él. Nunca hemos salido de él, solo "creemos" haber salido.
Para reiniciarse basta con relacionarse desde esa tercera forma mencionada, tanto con uno mismo como con el entorno.


En eso consiste el desaprendizaje: soltar las formas aprendidas y experimentadas (propias y ajenas) para tomar la forma original del Uno viéndose a sí mismo.


Un sutil símbolo que nos sirve de recordatorio para todo esto es que, en la secuencia lógica de los números, el 1 está antes que el 2…




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