martes, 20 de marzo de 2018

LA ENERGÍA ESTÁTICA INVISIBLE


La energía fluye. Lo sabemos y nos gusta apuntarnos a ese flujo, fluir con ella. Lo consideramos bueno.

Pero la existencia es dual, está diseñada para mostrar dos caras de algo que solo es una única cosa.

En ese despliegue de dos aspectos, la energía que fluye tiene un aspecto opuesto y desconocido.

Existen cantidades inimaginables de energía estancada, diseñada para no moverse y dar así densidad a la materia y al tiempo.

Esa energía estancada aporta cohesión a la materia.

La energía que fluye no la puedes atrapar, porque tiene un aspecto vibracional en movimiento, y un propósito que varía constantemente. Ambas cosas le dan fluidez.

La energía estancada es inimaginablemente gigantesca, como las reservas de dinero que un banco está obligado a tener para poder garantizar la fluidez de sus operaciones con clientes e inversiones. Ambos aspectos del dinero bancario muestran el ejemplo perfecto de cómo la dualidad siempre trabaja unida, aunque la percibamos como cosas separadas.

La energía estancada se acumula en la superestructura del tiempo. Concretamente en nuestra línea de tiempo, la más densa, la previsible, que es también a veces imprevisible (aspectos duales trabajando juntos).

Esa energía está completamente disponible, y no se está moviendo. Pero está totalmente oculta tras la realidad aparente. Si estuviese a la vista todos tendríamos el poder de utilizarla, y nos convertiríamos en maestros de la creación.

Pero en esta existencia “creada” solo hay un creador que controla todo y no admite competencia: la mente única, la mente colectiva inconsciente.

El poder de la creación está en aquello que es estático, frente a todo el cambio y dinamismo de la vida aparente que nos rodea, y que así también nos incita a cambiar, a mutar, a evolucionar, manteniéndonos bien alejados de ese poder.

Por eso la realidad que vemos la podemos calificar de “aparente” o “relativa”: porque nos muestra una parte visible en relación a otra que no se ve.




 

sábado, 10 de marzo de 2018

LA CLAVE DEL DINERO


En este artículo quiero hacerte llegar algo acerca del dinero que siempre está ahí, presente, pero casi nadie lo percibe ni se da cuenta. Es obvio que algo así se convierte en una clave: aquello que te permite tener una relación completa y enraizada con el dinero.

Nuestra percepción del dinero y la forma en que lo utilizamos tiene dos elementos que podemos reconocer fácilmente. El primero es que el dinero es algo muy material, aunque también le demos formatos virtuales (tarjetas bancarias, transferencias electrónicas…). Y el segundo es relativo a la densidad y la carga que casi todos proyectamos sobre el dinero: especulamos con él, esperamos mucho servicio y utilidad de su parte, lo usamos como vehículo de abundancia y/o de carencia.

En otras palabras: casi nunca tratamos al dinero con actitudes más “ligeras” como podrían ser amor, calidez, ternura… El dinero material es como un “contenedor” de actitudes “duras” de la humanidad.

El dinero físico es pues, muy denso. Esto no está bien ni está mal: es así.

Lo que no sabemos es que el dinero es el único elemento "denso" del mundo material que lleva íntimamente asociado otro elemento “ligero”, muy sutil y etéreo (no material), como si de un hermano gemelo se tratase.

Ambos, el dinero material y el sutil, funcionan juntos. Están completamente sincronizados y unidos. Son una sola cosa funcionando en dos "niveles" distintos. Ésta es la clave que te quiero transmitir.

Si quieres tener una relación adecuada con el dinero necesitas tratar con ambas partes de él, la material y la sutil. Esto no se comprende, y por eso todos buscan las “reglas” materiales o energéticas que te pueden llevar a tener abundancia de dinero.

Pero esas reglas forman parte del mundo y de nuestra experiencia con él, y no tienen nada que ver con el aspecto sutil del dinero, que habita en otro “lugar”, lejos del mundo.

Solo puedes conectar con la parte sutil del dinero a través de tu capacidad de sentir, y de nada más. Si llegas a sentir ese dinero sutil, provocarás la unión de ambos aspectos del dinero, lo que te te llevará a materializarlo de forma fuerte y sólida.

¿Y cómo se hace esto? Muy fácil. Haz lo siguiente las veces que quieras y luego olvídalo, sin esperar nada ni convertirlo en un ritual, ni con propósito alguno:

Toma un billete cualquiera y sostenlo en el centro mismo de tu pecho (NO en el corazón) y respira, poniendo consciencia y atención en el movimiento de tu respiración, centrándola en mitad de tu pecho y en el billete.

Mantente ahí respirando hasta que aparezca una emoción en mitad de tu pecho, o tal vez un vacío, o una sensación.

Esa emoción o sensación es tu vínculo personal con el dinero sutil. Acabas de unir ambos aspectos del dinero. Has abierto esa puerta quizás por primera vez...


Cruzar esa puerta y lo que hallarás tras ella es una nueva forma de estar en la vida.




lunes, 5 de marzo de 2018

REALIDAD, APARIENCIA Y PODER


La realidad quiere que creas que ella es como aparenta ser.

Y lo consigue siempre porque es una gran especialista en hacerlo, y cuenta con inmensas cantidades de energía a su disposición.

Lo verdaderamente real son dos cosas: por una parte, el propósito de aparentar ser eso. Por otra, que tú te creas esa apariencia.

Ambas cosas juntas son un gran poder en manos de algo más grande que tú.

Lo que significa que tú sólo eres una parte de todo eso. Por eso buscas tu propio poder.

Y mientras buscas tu poder, tu participación en esa búsqueda le otorga poder a eso más grande, porque cumples su propósito.

Este ciclo se repite constantemente, provocando más y más acumulación de energía para ese propósito, y dejándote a ti siempre en la misma posición.

Lo aparentemente real nunca lo es: es una distracción, pero nuestro cerebro está diseñado para aceptarlo como real, con toda normalidad.

La apariencia conduce a una aceptación de ella, como un automatismo. No es una aceptación individual, porque no es sentida por cada individuo. Es colectiva, de naturaleza “conducente”.

La realidad te mantiene entretenido en una constante interacción con ella. Es una "sugestión" que se convierte en demanda de atención.

El personaje que representas (tu historia personal) está hecho a medida para esa apariencia de realidad. Ambos encajan.