viernes, 15 de febrero de 2019

EL FINAL DEL CAMBIO DE CICLO


Llevamos bastantes años viviendo un cambio de ciclo de tiempo. Me refiero al ciclo más grande que puede describir la rueda del tiempo, y que engloba en sí a cualquier otro ciclo temporal menor conocido.
 

El tiempo es una expresión o movimiento circular, simbólicamente hablando. Este círculo está programado para hacer siempre lo mismo, utilizando una cantidad de variables gigantesca, pero todas ellas delimitadas y definidas previamente.
 

El círculo del tiempo se abre y se cierra siempre en el mismo punto. Una vez completado un giro / recorrido completo de ese círculo, se cierra para abrirse de nuevo, como si en una obra de teatro llegase el momento de cambiar de acto, implicando el cambio de escenario, guion, vestuario, actores…
 

Todo ello se lleva a cabo mezclando variables. Nunca se introduce un elemento realmente nuevo: todos los cambios vienen a partir de generar variaciones sobre lo ya existente.
Eso “ya existente” son las posibilidades que el inconsciente colectivo se bajó del Campo de posibilidades (el mal llamado campo cuántico), cuando la rueda del tiempo se generó por primera vez. Aquel conjunto “original” de posibilidades determinó el contenido del tiempo, el cual es el soporte y la raíz de nuestra realidad conocida.
 

Son esas posibilidades las que se repiten una y otra vez durante toda nuestra vida, y jamás abandonan a la humanidad: violencia, carencia, armonía, enfermedad, éxito, fracaso, miedo, amor, odio, vida, muerte, conceptos, creencias, etc., etc.
 

El final e inicio de ciclo se extiende décadas en el tiempo. No hay una medida concreta de ese tiempo, porque en esta operación de cierre y apertura del ciclo se generan tensiones y movimientos del rio del tiempo un tanto forzados, como si un coche circulase por una curva cerrada a gran velocidad. Por tanto los ajustes que el tiempo hace en sus variables son tensos, intensos, cambiantes, radicales, acelerados, conducentes…
 

Recordemos que el tiempo es un inmenso rio de energía programada. No es humano, así que él no está sufriendo por realizar esos ajustes, ni tampoco le importa si la humanidad se resiente al recibirlos. El tiempo -y la realidad al completo- se alimenta de la emoción humana, así que todas las emociones que generemos a causa de ese cambio, sean del signo que sean, son combustible para él.
 

El tiempo tan solo es la máquina que el inconsciente colectivo humano utiliza para realizar su propósito, que es el verdadero motor de la existencia y de la realidad.
 

Estamos ya en la recta final de estas décadas de cambios que hemos vivido. Esto implica que en breve los nuevos escenarios de salida estarán completados, con nuevos personajes y tendencias, acuerdos sociales renovados… Todo dirigido por un guion muy transformado pero que utiliza siempre el mismo argumento de base: la dualidad bien-mal.
 

En los próximos años vamos a notar que, muy gradualmente, toda esta libertad-libertinaje de “hago lo que me da la gana” y este aparente campo abierto que ha supuesto para muchos permitirse la incoherencia (afirmar algo para luego hacer lo opuesto), el tomar ventaja y aprovecharse de que todo vale porque los valores sociales ya apenas existen… Todo este oportunismo practicado por muchísimas personas carentes de poder personal, acabará.
 

La energía ha estado muy abierta durante estos años, porque lo que ha estado ocurriendo ha sido exactamente lo que el tiempo quería: que los humanos adoraran al “vellocino de oro” del libertinaje y le entregaran sus emociones. Y los seres humanos, tan carentes de poder y de verdadera autonomía, se han entregado a ese cambio hasta convertirlo en su propia identidad.
 

Al llegar este final de ciclo la energía volverá a cerrarse, encerrando a cada ser humano y cada grupo o colectivo social en el papel que tan inconscientemente han elegido durante dicho final.
 

Pondré algunos ejemplos para que se comprenda mejor. Si la apertura de estos años y tu soberbia te han llevado a ir de pareja en pareja y evitar la entrega emocional, entonces ya no podrás salir de ahí. Quedarás atrapado en ese bucle, será muy difícil poder salir de esa área de experiencia para experimentar otras cosas en relación a eso. El nuevo escenario ya estará definido, y tú serás el personaje que vibra en perfecta sintonía para seguir representando tu inconsciente papel.
 

O… tal vez elegiste juntarte con personas de poder y posición, para tomar de ellos y dejarte llevar, sacando ventaja de esa situación y evitar así ser tu propio dueño de tu vida. El escenario se está acabando de formar y te va a costar salir de allí el día que te canses de ser dependiente de otros. En ese nuevo escenario no tendrás esa oportunidad, y el colectivo te asignará ese papel probablemente para el resto de tu vida.
 

Sea donde sea que uno se haya colocado en estos años, corre el riesgo de quedar atrapado allí. Y la sensación de “todo vale y todas las puertas están abiertas” desaparecerá. El tiempo retomará su recorrido más “normal” después del inicio del nuevo ciclo, y los papeles para el nuevo acto estarán ya asignados, con posibilidades reducidas de cambiar eso.
 

El tiempo está tomando sus decisiones. Y la humanidad, en su inmensa mayoría, son los actores inconscientes elegidos por esas decisiones.
 

Aunque la falsa soberbia y autoconfianza de muchos pretenda demostrar lo contrario…





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